Tienes un muro, tengo un muro, bueno, tenía un muro. Llámalo
coraza si quieres. Sí, nos han hecho daño, mucho. Una razón de ese muro ya
sabemos los dos cual es, porque a los dos nos pasó lo mismo. La otra razón es
aquel primer novio, el primero y el de primera y última segunda oportunidad.
Ese por el cual algunos andaban y andan de cabeza, ese por el cual yo ando
loco.
Fue de las primeras cosas que me di cuenta de ti, acuérdate
del primer día que quedamos y en la situación en la que estábamos. Acuérdate
que te dije que ibas de dura pero eres todo lo contrario. ¿Qué por qué lo sabía?
¿Cómo te has podido dar cuenta? Me preguntaste, pues porque yo soy igual que
tú, porque me ha pasado lo mismo.
Soy gilipollas, de eso no tengo duda. Soy gilipollas porque
posiblemente el que más piedras haya puesto en ese muro haya sido yo.
Pero…
He comprendido que ese muro no se derriba con un marro, ni
con un pico y una pala ni con grandes invenciones, propuestas o ideas, nada de
eso. Ese muro se derriba día a día, con cariño, con amor, a base de besos,
abrazos, caricias, estando ahí… Ahí, a tu lado. Y no es que quiera derribar el
muro, es que quiero darte ese cariño, ese amor, darte besos, abrazos y
caricias, quiero estar ahí porque lo otro ya vendrá solo.